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Las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Cuba bajo la administración Biden

Nov 12, 2021 | Sin categorizar

Mesa redonda en el marco de la serie de seminarios webdel Instituto de las Américas sobre el Hemisferio en Transición

FECHA: Jueves, 25 de marzo de 2021, de 10:00 a 11:30 (hora del Pacífico)

VER LAS RESPUESTAS A LAS PREGUNTAS DE LOS PARTICIPANTES MÁS ABAJO

Con la Administración Biden crece la perspectiva de una posible reversión de las sanciones y regulaciones impuestas por la Administración Trump que dieron lugar a la restricción de los viajes, las inversiones y las remesas que fueron posibles bajo la anterior Administración Obama. Al mismo tiempo, el presidente Biden se enfrenta a un panorama político diferente con Cuba, ya que los abusos de los derechos humanos siguen siendo un grave problema en el país, su servicio de inteligencia sigue apoyando al líder autocrático de Venezuela, Nicolás Maduro, y persisten las preguntas sin respuesta sobre las extrañas lesiones por traumatismo cerebral que sufren los diplomáticos estadounidenses y sus familias en Cuba. Además, la presión de la comunidad cubana estadounidense contra una posible distensión entre Washington y La Habana se mantiene, lo que añade una dimensión política interna a la propuesta de relajación de las sanciones.

A pesar de las presiones políticas internas de Estados Unidos, el reciente Movimiento de San Isidro, liderado por la comunidad artística cubana -que desafía las restricciones gubernamentales a las artes escénicas y reclama la libertad de expresión, la libertad de reunión, la propiedad de las empresas y el pluralismo político- ofrece la esperanza de que un nuevo replanteamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba podría conducir a cambios sociales y políticos en la isla que, de otro modo, no serían posibles si se mantienen las actuales sanciones.

Dada la naturaleza evolutiva de las relaciones bilaterales de Estados Unidos con Cuba, el Instituto de las Américas tiene previsto organizar un panel de debate especial, como parte de su serie virtual Hemisferio en Transición, con cinco destacados expertos en Cuba que ofrecerán una serie de puntos de vista sobre el tema de las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Cuba bajo la Administración Biden.

Respuestas a las preguntas de los participantes por

Profesor William Leo Grande:

#1. Pregunta: ¿Prevalece el régimen cubano más como resultado de la fallida política estadounidense… que por su relativo éxito?
Respuesta: En los primeros años de la revolución, las políticas del nuevo gobierno de sanidad y educación gratuitas, viviendas de bajo coste y un trabajo garantizado para todos elevaron el nivel de vida de muchos cubanos, especialmente de los pobres, y por ello fueron muy populares. A medida que la economía se ha ido estancando, sobre todo después del colapso de la Unión Soviética, el descontento del pueblo cubano con la economía se ha documentado en varias encuestas de opinión. En la actualidad, los resultados económicos del gobierno son una fuente de descontento más que de apoyo.

Por otra parte, la hostilidad de Estados Unidos ha proporcionado a Fidel Castro y a sus sucesores un perenne elemento político para avivar el nacionalismo cubano, que siempre ha sido fuerte. El gobierno cubano puede envolverse en la bandera cubana y movilizar apoyos en defensa de la soberanía cubana frente a los esfuerzos de Estados Unidos por reducir de nuevo a Cuba a un virtual protectorado, como hizo Estados Unidos tras la guerra hispanoamericana.

#2 Pregunta: ¿Qué posibilidades hay de que un reformista como Gorbachov se convierta en el líder de Cuba?

Respuesta : No en un futuro próximo. Díaz-Canel ha adoptado el lema «Somos Continuidad». Ha prometido claramente su apoyo a la política de reformas económicas de Raúl Castro, pero no hay señales de ninguna liberalización política análoga a la glasnost. De hecho, la lección que los dirigentes cubanos extraen de Gorbachov es que su estrategia fue desastrosa porque condujo a la desintegración de su país.

#3 Pregunta: ¿Cómo pueden los demócratas mejorar las relaciones con Cuba y no dañar el panorama político [en Florida, presumiblemente]?

Respuesta: Comprometiendo y movilizando a los cubano-americanos moderados detrás de una política de compromiso. Obama pudo hacerlo con éxito, ganando la mitad del voto cubanoamericano en 2012, y, según los datos de las encuestas, tenía más de la mitad de los cubanoamericanos apoyando su política de normalización en 2016. Otros demócratas cometen el error de intentar ignorar el tema de Cuba porque piensan que sólo les perjudicará políticamente, pero esa estrategia resulta contraproducente porque hace que los cubanoamericanos sientan que los demócratas les ignoran.

#4 Pregunta: ¿Cómo manejará Biden a Venezuela?

R: La posición de Biden ha sido muy clara: Maduro no es el presidente legítimo porque las últimas elecciones presidenciales fueron deshonestas; la solución a la crisis en Venezuela son unas elecciones libres y justas en las que el pueblo venezolano pueda elegir el gobierno que quiere. Lo que no está claro es cómo intentará Biden conseguir ese resultado cuando la oposición venezolana está tan dividida como siempre y el régimen se siente más seguro que hace unos años.

#5 Pregunta: ¿Qué fuerza tiene el argumento de la «Quinta Columna»?

Respuesta: Estados Unidos sigue gastando millones de dólares al año para tratar de estimular la oposición interna al gobierno cubano. No está claro que estos programas hayan tenido mucho éxito, pero dan al gobierno cubano una excusa para acusar a todos los disidentes de ser agentes pagados de Estados Unidos.

#6: Pregunta: ¿No están los «dos embargos» relacionados…?

Respuesta: Personalmente, no soy partidario del argumento de los «dos embargos» porque las situaciones a las que se refieren son muy diferentes. El embargo estadounidense es un intento intencionado de dañar la economía cubana para obligar a Cuba a cumplir con las exigencias de Estados Unidos. No es estrictamente una violación del derecho internacional, pero ha sido ampliamente condenada anualmente en la ONU durante más de dos décadas. El llamado embargo interno se refiere a las políticas económicas que, según los críticos del gobierno cubano, deberían cambiarse. No se trata de un intento intencionado por parte de los funcionarios de impedir el crecimiento económico; es una diferencia de opinión sobre qué políticas producirán crecimiento con equidad. Equiparar el embargo de EE.UU. con un desacuerdo político es confundir el asunto en lugar de arrojar alguna luz sobre él.

Dra. Margaret Crahan:

Pregunta: ¿Y el Papa? Es de Argentina. ¿Ayuda o hace un poco de reproche?

Respuesta: El 22 de septiembre de 2015, en su vuelo de Santiago de Cuba a Washington, DC, el Papa Francisco fue preguntado por un periodista italiano si sus posiciones sobre temas globales y cubanos eran de izquierda. Respondió: «No creo que haya dicho nada que no se encuentre en la doctrina social de la Iglesia. Las cosas se pueden explicar, y tal vez una explicación podría dar la impresión de ser un poco más «izquierdista», pero eso sería un error de explicación. No, mi enseñanza… es la de la doctrina social de la Iglesia». De hecho, antes en ese mismo viaje, el 20 de septiembre de 2015, en la Plaza de la Revolución, ante la élite política cubana y decenas de miles de cubanos de a pie, el Papa Francisco señaló que todos los seres humanos, incluidos los líderes y los no líderes, estaban obligados «a servir» y el «Servicio nunca es ideológico, porque no servimos a las ideas, servimos a las personas.» El servicio ha sido el énfasis principal no sólo del viaje de Francisco a Cuba en 2015, sino también de su papado en línea con la doctrina social católica tal y como ha evolucionado desde la encíclica Rerum Novarum en 1891. Más que un izquierdista, Francisco es un Papa pastoral cuyas declaraciones públicas se refieren repetidamente a la necesidad de servir a los más pobres y afligidos. Eso le lleva a pronunciarse con frecuencia sobre cuestiones de justicia, equidad y usos morales del poder. Desde que el Papa Francisco asumió el papado en 2013 ha recibido una intensa cobertura mediática en parte por su calidez personal, así como por su énfasis en la justicia social que algunos consideran de izquierdas.

Durante su juventud y su carrera como provincial de los jesuitas en Argentina en la época del régimen militar (1976-1983), Francisco era ampliamente considerado como un clérigo no ideológico de medio pelo. Esto era típico de la cúpula eclesiástica del país, donde la mayoría de los obispos y el clero no criticaban públicamente los abusos de los derechos humanos del régimen militar. De hecho, a Francisco se le reprochó que no defendiera a algunos jesuitas progresistas que fueron detenidos y encarcelados por el gobierno militar por ser supuestamente subversivos.

Argentina y Cuba comparten algunos elementos comunes en cuanto al catolicismo. Ambos países se encuentran entre los más seculares de América Latina e históricamente han tenido una escasez de sacerdotes locales que se compensaba con clérigos extranjeros. En la época de la revolución castrista, en 1959, aproximadamente el 85% de los sacerdotes y religiosos de Cuba eran extranjeros, principalmente españoles, que trabajaban sobre todo en la enseñanza privada en zonas urbanas. Una encuesta realizada en 1957 entre la población rural de Cuba reveló que, aunque el 52,1% se declaraba católico, más de la mitad (53,5%) no había tenido nunca contacto con un sacerdote. Además, el porcentaje de cubanos que asistían a los servicios con regularidad era inferior al 5%. Los protestantes y evangélicos participaron ligeramente más. Por lo tanto, si bien Cuba ha sido considerada tradicionalmente como un país católico, en realidad fue relativamente poco eclesiástica y como un entrepôt comercial durante la época colonial y con la llegada en el 19En el sigloXX, con una fuerte afluencia de africanos como esclavos, así como un número creciente de protestantes estadounidenses, estaba muy diversificada en términos de religión. La participación religiosa formal se ha mantenido baja hasta la actualidad, aunque ha aumentado desde los años 90, sobre todo porque los individuos buscaban liberarse de las tensiones de los problemas socioeconómicos. De hecho, en los últimos años prácticamente todas las religiones en Cuba han crecido aunque no de forma espectacular. Las religiones también han cubierto cada vez más las necesidades de la población no satisfechas por el gobierno. CARITAS, la organización humanitaria mundial católica, y B’nai B’rith han sido líderes en el suministro de medicamentos y material médico, mientras que los grupos espiritistas y protestantes han participado activamente en actividades comunitarias como el suministro de alimentos, la educación y la asistencia a mujeres, niños y jóvenes.

El acercamiento entre el gobierno castrista y la iglesia católica comenzó a finales de los años 60 y principios de los 70. Después de las agudas tensiones de principios y mediados de la década de 1960, en 1967-68 los obispos católicos emitieron declaraciones en las que criticaban el embargo estadounidense a Cuba, además de apoyar las actividades asistenciales del Estado cubano.

A principios de la década de 1970, Fidel Castro elogió a grupos como Cristianos por el Socialismo e indicó que el gobierno podría trabajar con ellos. Sin embargo, la cooperación aumentó más tras la pérdida de la ayuda económica soviética en 1989, que contribuyó a la grave crisis económica de principios y mediados de los años noventa.

Los grupos religiosos, muchos de ellos con apoyo internacional, se movilizaron para proporcionar alimentos, medicinas, material educativo y otros artículos que escaseaban. Este aumento de los contactos entre la Iglesia y el Estado y una mayor

participación de las religiones en la sociedad civil. La situación también estimuló un creciente contacto entre el Estado cubano y el Vaticano, que tendía a seguir las recomendaciones políticas de Cuba.